1. La
palabra, un sentido que viaja en un sonido dibujable. Lo prodigioso de las
lenguas humanas es que asocian sentidos abstractos a sonidos (y a dibujos
ordinariamente no simbólicos, si hay escritura). Esta unión convencional
(porque no hay una única lengua) de lo visible a lo invisible no es explicable
con categorías experimentales.
2. De
la escritura a la lectura (y vuelta). La escritura y la escritura pueden
entenderse en un contexto comunicativo. El lector no es solo pasivo: puede a su
vez reenviar un mensaje a partir del recibido por el autor.
3.
Diálogo y monólogo: Platón y Dostoievski. El diálogo platónico es icono de la
transmisión cultural y del proceso de escritura-lectura. El monólogo de
Dostoievski en Memorias del subsuelo
contrapone el monólogo interior como otra de las principales formas de
comunicación humana.
4. «Yo
sé quién soy» ─dice don Quijote─: lectura e identidad. Los hombres se parecen a
los libros que leen, según Erasmo. Los libros no son solo transeúntes, sino también
inmanentes. Afectan a nuestra estructura mental, influyen en nuestro ser y nuestro obrar.
5.
Lecturas de locura / lecturas de cordura. El Quijote es la gran novela sobre la lectura y la escritura. En el
personaje Alonso / don Quijote se explora magistralmente el influjo de los
libros en nuestro ser y nuestro obrar.
6. La
Edad de Oro: lectura y política. La política suele basarse en una retórica que
se extiende a un universo icónico. La lectura diacrónica puede contrapesar los abusos
del poder.
7. «In lege eius meditatur die ac nocte». Lectura y religión. La Biblia como palabra de Dios ha mediatizado
las relaciones entre escritura y lectura; los libros se han dotado de una
pluralidad de sentidos que ha ampliado exponencialmente la atmósfera del
espíritu humano.

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